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Señales de que no estás lista para el matrimonio

Casarse es un gran paso en una relación, ¡y en la vida! No es algo que se deba tomar a la ligera bajo ninguna circunstancia. Si algo sale mal tendrás que pagar un enorme costo emocional, social, legal y claro, económico. Es difícil tener claro cuándo estás lista para el matrimonio, pero sí hay señales claras cuando no lo estás.


Toma nota y checa si presentas estos síntomas de que no deberías decir “sí, acepto”: 

1. Quieres más libertad que tu pareja


Todos necesitamos tiempo a solas y libertad para tomar nuestras propias decisiones. Pero cuando te casas debes encontrar un equilibrio entre tu vida personal y tu vida en pareja.

Jamás deberías sentir que el matrimonio es una prisión o una cadena. Pero si te da igual que tus decisiones personales afecten la relación o a tu compañero, definitivamente no estás lista para el compromiso.

La soltería se trata de hacer lo que quieres cuando quieres, mientras que el matrimonio implica renunciar al egoísmo, aprender a pensar que son dos y ceder en muchas cosas. Si no estás dispuesta hacerlo, mejor vuela libre y por tu cuenta.

2. No hablas de dinero con tu pareja


Una de las partes más estresantes del matrimonio es administrar las finanzas en común. Para lograrlo deben tener una comunicación honesta y saludable respecto al dinero.

“Cómo nos sentimos sobre el dinero y cómo gastamos el dinero refleja nuestros valores y las parejas que no han discutido sus valores no están listos para entrar en la próxima esfera de compromiso”, comentó el psicólogo Ben Michaelis a The List.

Aquí es donde más se refleja la verdadera confianza. Si no te sientes segura compartiendo con tu pareja la información financiera más básica (sueldo, gastos, deudas, etc.), no estás lista para compartir el resto de tu vida.

3. Le escondes secretos importantes


Cuando estamos pensando en casarnos con alguien es muy mala idea ocultarle información relevante. Si guardas secretos porque temes que tu pareja pueda juzgarte o rechazarte, entonces no estás lista para comprometerte con el matrimonio. La confianza absoluta es esencial para una relación saludable a largo plazo.

Esto no significa que tenga que revelar cada pequeño detalle de tu vida, pero sí ser transparente sobre tus finanzas, salud física y mental, amistades, historia familiar o incluso adicciones, aunque ya estén superadas.

Guardar demasiados secretos es síntoma de inmadurez emocional. Si bien siempre tienes derecho a la privacidad, ocultarle cosas a tu pareja indicaría que no estás dispuesta a profundizar emocionalmente.

4. No tienes un plan a largo plazo


Casarse significa que están listos para construir un futuro juntos, lo que requiere planificación, trabajo y mucha paciencia. Tienes que saber qué quieres hacer con tu vida antes de unirte a otra persona.

Otra señal de que no estás lista para casarte es si no has discutido el plan a largo plazo para su relación.

¿Se van a asentar o buscarán vivir en otra ciudad? ¿Comprarán casa o rentarán por siempre? ¿Quieren tener hijos o no? ¿Cuánto tiempo esperarán antes de convertirse en padres? ¿Viajarán a la menor oportunidad o prefieren una rutina segura y tranquila? ¿Considerarían una relación abierta o serán exclusivamente monógamos?

Necesitan resolver estas cosas antes de caminar hacia el altar. Si no has pasado tiempo con tu pareja imaginando cómo sería tu vida en diez o veinte años, probablemente no estén listos para dar el sí.

5. Crees que divorciarse no es la gran cosa


Como dijimos, el matrimonio es un gran paso, no solo una fiesta y un pedazo de papel. Se trata de un contrato legal que puede tener un impacto drástico en tu vida personal, familiar y financiera, especialmente si hay niños involucrados.

Aquello de “si no funciona nos divorciamos y ya” suena más fácil de lo que realmente es. Pregúntale a cualquiera que se haya divorciado y te dirá lo difícil y desgastante que es el proceso.

Por cierto, si ya estás pensando en el divorcio antes de casarte, es una señal de que no deberías hacerlo. Esto significa que tienes serias dudas sobre el compromiso desde el principio.

6. Te estás conformando


Si crees que esta es tu última oportunidad en el amor, que es lo mejor que puedes conseguir o si hay otro motivo que no sea el amor, ¡no te cases con esa persona! Contraer matrimonio por miedo, por complacer a los demás o por no herir a tu pareja, te llenará de resentimiento y frustración a futuro. 

También hay quienes se casan para tratar de arreglar una relación que anda mal o su propia vida. Pero el matrimonio no es una varita mágica ni una tabla de salvación. Lo más probable es que esos problemas persistas y hasta se multipliquen después de la boda.

7. No confías en tu pareja


La confianza es uno de los pilares más básicos de una relación sana, y va de la mano con el respeto y la honestidad. Si tu instinto te dice que no puedes confiar en tu pareja por completo, que te esconde secretos o que no es quien tú crees, es hora de poner freno.

Incluso si no es el caso y tu compañero es totalmente transparente contigo, nunca ignores ese sentimiento. Esa inseguridad quiere decir que tú tienes problemas para confiar y es mejor que los resuelvas antes de comprometerte.

Eso no significa que debas terminar la relación, sino que tienen que trabajar en la confianza, quizá con la ayuda de un terapeuta.

8. No han establecido límites y expectativas


Un matrimonio sano necesita reglas y tener claro qué esperan el uno del otro. Si no han hablado abiertamente de esto, no están preparados para casarse. Pueden ser temas tan cotidianos como repartir las tareas del hogar, o tan densos como qué harán en caso de infidelidad. Discutir todo esto puede ser un factor decisivo para una pareja y no hacerlo traerá problemas.

Los límites claros establecen las expectativas que ayudan a mantener su matrimonio seguro, divertido y honesto. Sin ellos se sentirán perdidos y con incertidumbre cuando enfrenten momentos críticos.

9. Crees que “el matrimonio cambia a las personas”


Esto puede tomarse en dos sentidos. Hay quienes piensan que al casarse, su pareja cambiará su forma de ser o de pensar. Que quizá así se le antoje ser papá aunque toda la vida ha dicho que no quiere tener hijos. Que dejará de beber o de coquetear con otras. Como dijimos, el matrimonio no es una varita mágica, si no aceptas a tu pareja tal como es en este momento, entonces no es para ti.

También hay quienes temen que casarse provoque cambios negativos en la relación: que se pierda la magia, que la rutina los aplaste o que se acabe el romance.

Si cualquiera de las ideas ronda tu cabeza, no te cases.

Tómate el tiempo necesario hasta que te sientas de verdad preparada para asumir la responsabilidad de un matrimonio. Platica con tu pareja, hagan planes a futuro, sean honestos y tengan claro qué quieren de la vida.

Si no estás segura de que estás lista para casarte, ahí está la respuesta.

Vía: Veintitantos.


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