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Caminar por Canadá

Una de las más enriquecedoras experiencias que he tenido cuando viajo es caminar. Recientemente lo hice en Canadá y quedé maravillada. Con la ayuda de eta-canada.mx tramité mi visa desde México para visitar ese gran país del norte de América y no puedo dejar de recomendarlo.


Te confieso que hice un viaje largo y aún así es imposible recorrerlo todo y conocerlo todo, pues siendo uno de los países con mayor extensión territorial en el mundo, Canadá obliga a ser durante toda una vida para conocerlo en su máxima expresión. Amén de que no sólo es apto para visitarse en una época del año, Canadá tiene atractivos distintos en cada estación, lo que la convierte en más excitante y prácticamente interminable puesto que puedes vistar el mismo lugar en distintas fechas y encontrarás cosas totalmente distintas para disfrutar que las que viste en tu visita anterior.

Así que caminé por algunas de sus ciudades y visité tantos museos como pude, me sorprendí con sus exposiciones. Caminé por sus calles para descubrir restaurantes de todo tipo y con una calidad inigualable.

También caminé dentro de algunos edificios, acuarios, zoológicos, mercados y tiendas que se muestran ante tus ojos imponentes y que puedes encontrar a cada vuelta de calle.

Encontré, caminando, sus tradicionales tiendas, donde no sólo se trata de comprar objetos, sino también de conocer aún más sobre sus costumbres, tradiciones, cultura y filosofía de esta gran comodidad.

Tuve la oportunidad de recorrer ambos lados de la nación: la región donde se habla francés y la que habla inglés. Todas ellas llenas de gente maravillosa y muy amigable con el turista. Todas sus ciudades repletas de eventos musicales en espectaculares lugares abiertos o en hermosos recintos.

Además de sano, caminar te da la oportunidad de tomártelo todo con calma, hacer pausas para admirar lo que más te llama la atención, ser dueña de tu tiempo.

Pero, con la curiosidad que me caracteriza, también me di una escapada a las regiones del Canadá profundo. Recorrí algunos bosques y contemplé (en ocasiones con la boca abierta) todas las maravillas naturales que ofrece Canadá. Por supuesto que también estuve de pie contemplando la majestuosidad de las Cataratas del Niágara del lado canadiense y permíteme decirte que no importa cuántas fotos has visto de ellas, estar ahí parada en la inmensidad de esa caída de agua, no tiene comparación y no puede ser reproducida en su totalidad por ninguna foto o video.

Por eso te invito a que en tus próximas vacaciones te decidas a visitar ese hermoso país y te des todo el tiempo necesario para caminar y descubrir toda esa belleza. Quizá nos encontremos, porque definitivamente yo regresaré tantas veces como me sea posible.


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