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Trastorno Obsesivo Compulsivo, ¿lo tienes?

Trastorno Obsesivo Compulsivo, ¿lo tienes?

Todos, absolutamente todos, hemos tenido una probadita de lo que es una obsesión. Esa idea repetitiva que no te puedes quitar de la cabeza y que, en lugar de irse con el tiempo, se hace más y más fuerte.

En el TOC, las ideas obsesivas, seguidas a veces de actos compulsivos (como lavarte las manos cada cinco minutos), toman el control de tu vida; o sea, es una enfermedad que no puedes controlar solito, se necesita un diagnóstico y un tratamiento especializado.

¿Qué te obsesiona? 


Contaminación 


Estás convencido que te contaminas por las cochinadas a las que te expones todos los días. Al saludar de mano a las personas, al tocar las manijas de las puertas, al sentarte en sillas de lugares públicos, al subirte al Metro.

Religiosas 


Es el extremo de radicalización de las ideas espirituales. Todo es pecado y tener eventos disfrutables sin un sacrificio a cambio te causa sufrimiento.

Simetría y números 


Tienes que guardar las cosas de manera ordenada y equilibrada o en un número particular. Por ejemplo, no puedes tomar solo una cerveza del six pack, sino de dos en dos, para que no quede algo impar. En este mismo campo está contar anuncios espectaculares o sumar los números de las placas de los coches.

Corporales 


Son las ideas de que algunas partes de tu cuerpo están en un tamaño que no es el real, no son perfectamente simétricas o se encuentran imperfectas.

Otra variedad


Se incluyen dudas constantes acerca de todo, como: “¿y por qué, por qué, por qué?”; pensamientos no deseados o catastróficos tipo, “¿para qué hago las cosas si de todas maneras van a salirme mal?” o la obsesión por acumular objetos.

Las compulsiones


Para equilibrar esos pensamientos, aparecen las conductas compulsivas. Su función es descargar la ansiedad por medio de actos ilógicos, por ejemplo:


  • Lavarte las manos 30 veces al día y algunas con cloro o desinfectante.
  • Rezar cada que se te atraviesa una idea pecaminosa por la cabeza.
  • Medirte, pesarte o tomarte la frecuencia cardiaca varias veces al día.
  • Tener que hacer cualquier cosa para evitar catástrofes o la muerte de las personas que más quieres.
  • Hay solución, no sufras


Muchos de estos trastornos se producen por un problema en la neurobioquímica de tu cerebro (un desbalance en los centros reguladores del pensamiento en el lóbulo frontal derecho, principalmente con la serotonina), pero hay formas de volver a balancearla, dependiendo de la gravedad del caso.

Casos de leves a moderados: se recomienda la terapia cognitivo conductual. Ahí se trabaja la relación pensamiento + sentimiento = acto compensador. Es decir, por medio de una metodología estructurada se busca que los pacientes vean cuáles son sus pensamientos y sentimientos inadecuados, para poder identificarlos de forma objetiva y aprender a medirlos para después cambiarlos.

Casos de moderados a graves: es necesario usar antidepresivos para elevar el nivel de serotonina, ir a terapia cognitivo conductual y usar herramientas como la meditación o la estimulación magnética transcraneal (que es una forma no invasiva de estimular la corteza cerebral).

¿Tengo TOC?


Ve si te identificas con algunas de estas señales. Si tienes más de seis, es hora de sacar una cita con un especialista en trastornos de personalidad.


  • No tolero el desorden, al grado que prefiero perder mi tiempo en arreglarlo que cumplir con otros compromisos (como trabajo, escuela, etcétera). 
  • No soporto la impuntualidad. 
  • Cierro mi coche tres o cuatro veces antes de salir de un estacionamiento. 
  • Soy capaz de regresarme a casa a revisar si cerré bien la llave del gas o si apagué el calentador. 
  • Los billetes de mi cartera están bien ordenados por monto y con las caras hacia el mismo lado. 
  • Acomodo mi clóset por tipo de ropa, temporada y colores. 
  • Me declaro adicto y no puedo salir de casa sin mi gel antibacterial. 
  • No hay manera de que pueda saludar o estar cerca de alguien con gripa. 
  • Tengo pensamientos catastróficos hacia mí o mis familiares si no cumplo con algún ritual todos los días. 
  • Debo tener un sacrificio por cada cosa placentera que me pasa.

Por: Edilberto Peña.
Vía: MOI.