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Bodas ostentosas, ¿prueba de amor o de poder?

Bodas ostentosas, ¿prueba de amor o de poder?

La boda en la que había que ser fotografiado la semana pasada era la de Isha Ambani, la hija de Mukesh Ambani, el hombre más rico de India. Una serie de llamativos eventos en Rayastán, incluyendo un espectáculo de la cantante Beyoncé, culminó en una ceremonia en la casa de los Ambani de 27 pisos en Mumbai, con una lista de invitados que incluía a Hillary Clinton.

Tal vez no haya costado los rumoreados 100 millones de dólares, pero ciertamente así parecía. El evento representó el punto culminante de la temporada matrimonial de India, incluyendo la unión del mundo del espectáculo entre la actriz de Bollywood Priyanka Chopra y el músico Nick Jonas en Yodpur este mes, en la cual Ambani fue una de las damas de honor. La unión de una pareja alcanza el nivel máximo de ostentación en una boda india.

Les envío mis mejores deseos a Ambani y su nuevo esposo, Anand Piramal, el descendiente de otra fortuna industrial. Esperamos que ellos desafíen los resultados de un estudio estadounidense que descubrió que cuanto más dinero se gasta en una boda, menos probable es que el matrimonio perdure. Pero si una unión de dos personas cuesta más que el precio del boleto que Elon Musk le asignó a un viaje alrededor de la luna (alrededor de 80 millones), es prueba de que las cosas se han descontrolado.

Su evento recuerda al potlatch, la ceremonia tradicional de celebrar y dar obsequios realizada por indígenas de la costa noroccidental norteamericana, la cual fue prohibida por Canadá en 1885. El festín de invierno, que significaba “regalo”, era una manera no sólo de celebrar la posición social y los lazos familiares en eventos como las bodas, sino de mantener al resto de la comunidad cerca con generosidad.

El potlatch podía ser extravagante, particularmente después de la llegada de los comerciantes de pieles europeos y sus productos: algunos jefes quemaban canoas y trozos de escudos para mostrar su riqueza. El economista estadounidense Thorstein Veblen comparó la celebración al presuntuoso consumo por parte de la clase ociosa victoriana durante los bailes, a los cuales los invitados eran convidados a “presenciar el consumo de ese exceso de cosas buenas” que el anfitrión poseía.

Las bodas se han vuelto ferozmente costosas porque involucran una mezcla de familia y de estatus (además de ser, al menos en teoría, eventos únicos que los padres se sienten obligados a hacer memorables). Al igual que la educación universitaria elitista -Ambani acudió a la Universidad de Yale de la Ivy League y a la Escuela de Negocios de Stanford-, nada es demasiado para los hijos.

Adjuntar la palabra “boda” a un objeto misteriosamente parece quintuplicar el precio. El costo promedio de un vestido de novia en EU el año pasado fue de mil 500 dólares, y el costo promedio de un pastel de bodas fue de 540 dólares. Realmente, no es un misterio. Es extremadamente lucrativo venderles productos y servicios a la medida a personas en pánico que quieren demostrar su amor en forma material y que se enfrentan a una fecha límite.

Las bodas están destinadas a ser muestras de felicidad y de buena voluntad, durante las cuales las familias se reúnen para celebrar una unión, y no hay nada de malo en hacerlo. Pero es una cuestión de honor no presumir demasiado.

Vía: FINANCIAL TIMES / El Financiero.