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Vivir juntos (antes de casarse) no condena tu relación al fracaso

Vivir juntos (antes de casarse) no condena tu relación al fracaso

Todos hemos escuchado alguna vez esa teoría (que a tus tías más juzgonas les encanta repetir) de que irte a vivir con tu pareja antes de casarte es la manera más fácil de arruinar las cosas y condenar tu relación al fracaso. El “cohabitation effect” decía que ese tipo de compromiso sin compromiso solo causaba problemas y que, al final, las parejas que decidían vivir juntos terminaban rompiendo después de solo unos años (meses en algunos casos) y que eso no hubiera pasado si solo se hubieran casado primero.

“Se van a cansar”, “no van a aguantar”, “no hay un compromiso real” o ”sin un papel oficial te puede dejar cuando sea” (como si un acta de matrimonio asegurara que las cosas van a funcionar para siempre) son algunos de los argumentos favoritos de quienes siguen creyendo que irte a vivir con tu novi@ es la peor idea del mundo. Goldie Hawn y Kurt Russell prueban lo contrario, ellos llevan décadas viviendo juntos y tienen planeado seguir juntos por mucho tiempo, su relación no ha fracasado.

Suena bastante raro, pero había estudios psicológicos que aseguraban que era algo real, que no era solo un prejuicio y una idea anticuada y puritana para criticar a quienes buscaban llevar su relación al siguiente nivel sin necesariamente pensar en matrimonio, que era la opción “tradicional” y mejor vista. Pero parece que las cosas no son así después de todo.

Un estudio publicado en el Journal of Marriage and Family se puso a analizar a 3 mil 500 parejas y descubrió que una quinta parte de estas terminaban separadas o divorciadas, pero también que eso no tenía mucho que ver con el hecho de que hubieran vivido juntos antes o no.

El estudio demostró que, a pesar de que muchos aceptaban el “cohabitation effect”, no existía ninguna relación entre vivir juntos y terminar en divorcio. Eso puede pasar aunque te cases primero. En cambio, el estudio dice que el problema no es el vivir juntos, sino la edad en la que lo haces. Mientras más joven seas al hacerlo, más posibilidades tienes de querer buscar otra relación o de no querer “sentar cabeza” todavía, y ese es el verdadero problema que aumenta el riesgo de separación.

Esto significa que todo lo que pensábamos está equivocado, o por lo menos no es una teoría perfecta, y que, después de todo, tu relación no está en riesgo solo porque tú y tu pareja comparten el mismo espacio.

El Dr. Lehmiler, psicólogo y creador del blog sobre relaciones Sex & Psychology, dice que la teoría pudo haber surgido en un tiempo en el que las parejas se casaban, o se iban a vivir juntas, demasiado jóvenes y que eso aumentaba las posibilidades de separarse. Además, estaba muy mal visto y esa presión social también afectaba la relación.

Así que ya deja de preocuparte, de escuchar a los haters y vete a vivir con quien quieras.

Vía: GQ.