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Tú no eres responsable por la felicidad de otras personas

Tú no eres responsable por la felicidad de otras personas

Cualquiera que quiera que vivas en la miseria a cambio de su felicidad no debería estar en tu vida.

Muchas personas, sobretodo aquellas que son introvertidas y altamente sensibles, luchan con la creencia de tener que complacer a los demás. Cierto, a veces hay que ceder un poco y ver por los demás pero hay algo que debes entender: no eres responsable por las emociones de nadie más que de las tuyas.

Es difícil no caer en esta especie de situación. Queremos asegurarnos de que todos en nuestro entorno estén contentos, especialmente con nosotros. Pero es es una batalla que nunca ganaremos. Simplemente no podemos estar a cargo de las emociones de los demás y tampoco deberíamos estarlo.

Hay parejas que están juntas porque creen que es su responsabilidad hacer al otro feliz, especialmente si uno de los dos atraviesa por situaciones complicadas de ansiedad o depresión. Cuando uno de los dos está triste, frustrado o abrumado, el otro es capaz de dejarlo todo para cambiar su estado de ánimo. Pero no puedes resolver los problemas de otros. No puedes esperar a que su infelicidad desaparezca sólo porque estás ahí. Y no es que seas mala persona o haya algo mal contigo, simplemente no eres la indicada para hacerlo.

Perseguir la felicidad de otra persona es como perseguir al Hada de los Dientes. Es agotador e imposible. A la larga, sólo es frustrante vivir preguntándote por qué no puedes hacer feliz a esa persona. No lleves toda esa carga sobre tu espalda.

Puedes pensar que tratar de hacer felices a otras personas es virtuoso o de alguna manera te hace una mejor persona pero no es así. Las emociones se contagian y antes de que hagas feliz a una persona infeliz, tu ánimo decaerá, te enojarás y pensarás igual que esa persona.

Sacrificar tu felicidad y salud para hacer felices a otras personas no es un acto de nobleza. Es egoísta y destructivo.

Algunas cosas en la vida que están más allá de tu comprensión y eso está bien. No necesitas tener un conocimiento completo de todo. La felicidad es una elección y si alguien no la quiere, no está en ti hacerle cambiar de opinión. No dejes que nada ni nadie te robe tu propia felicidad. Suelta a las personas negativas y los dramas en tu vida. Elige aquello que te alegría y aléjate de aquello que sea perjudicial para tu cuerpo y alma. Tú eres responsable de tu propia felicidad.

Por: Karen Hernández.
Vía: NuevaMujer.