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¿Por qué las mujeres embarazadas tienen antojos?

¿Por qué las mujeres embarazadas tienen antojos?

Es un tema común que se ha trasladado por varias generaciones, y que siempre despierta curiosidad. ¿Es la mujer embarazada más “vulnerable” a sentir deseo por ciertas comidas?

Mientras muchos creen que los antojos son un mito o un capricho, la ciencia le da una mirada especial, y es interesante conocer la explicación sobre este fenómeno.

Es muy frecuente


Se estima que entre el 50 y el 90% de las mujeres estadounidenses experimentan antojos de alimentos específicos durante el embarazo, pero también se observa en la mayoría de los países.

Generalmente, los antojos surgen durante o al final del primer trimestre. En una encuesta sobre 400 mujeres adultas, el 76% reportó tener antojo de al menos un alimento antes de la semana 13 de embarazo.

Dulces deseos


Los estudios científicos revelan que los artículos más comúnmente deseados incluyen los helados, dulces, postres, chocolate, lácteos, frutas, carbohidratos con almidón, verduras, comida rápida y pizza. Pero el “rey” de los antojos es el chocolate.

¿Por qué preocupan los antojos?


A los médicos les preocupan porque se desean comidas poco saludables y eso puede llevar a la embarazada a tener sobrepeso en la gestación, un problema creciente en las últimas décadas.

Esto implica un mayor riesgo de diabetes gestacional, hipertensión, preeclampsia, complicaciones del parto, muerte perinatal, hipoglucemia neonatal y falta de inicio de la lactancia materna.

Las causas de los antojos


Las hipótesis más firmes de la ciencia son: los desniveles hormonales, los cambios en la percepción sensorial (está exacerbado el olfato y el gusto), las necesidades y preferencias nutricionales maternas y/o fetales, los mecanismos de adaptación que protegen al feto de las toxinas, las normas culturales, y la educación y entorno afectivo de las embarazadas.

Ceder a las privaciones


Pero hay algo más: generalmente las mujeres dejan de lado los alimentos altamente sabrosos y calóricos y optan por no consumirlos, cediendo a la presión cultural de tener una figura delgada.

En el embarazo, hay señales sociales que dan a la mujer un “permiso ocasional” para romper la restricción, lo que deriva en un consumo excesivo de los alimentos más deseados y de los cuales se ha privado.

Otra relación con el cuerpo


Investigaciones sociológicas encuentran que las mujeres embarazadas adquieren una visión más funcional de su cuerpo, donde puede “salirse” de los mandatos sociales.

De ahí también su deseo de relacionarse con alimentos infantiles, costosos, festivos, fálicos, prohibidos o exóticos. En estos casos, el embarazo no es la causa sino un puente o excusa para soltarse.

Contra los síntomas molestos


También se cree que los antojos pueden haberse desarrollado como una forma de fomentar el consumo de alimentos que tienen cierta fama de prevenir o aliviar síntomas del embarazo, como las náuseas o vómitos.

No todas desean los mismo


La cultura es un importante determinante de los comportamientos alimentarios y en la aparición de los antojos, y las elecciones cambian según el entorno.

Por ejemplo, si bien el chocolate es el alimento más comúnmente deseado en EE. UU., el arroz es el alimento más ansiado entre las mujeres embarazadas de Japón.

Todo cambia en el cuerpo


“Un embarazo afectará cada sistema de tu cuerpo. No sólo afecta tu digestión, que es lo que pensamos cuando hablamos de antojos, sino que también afecta tus hormonas, tus músculos y tu tejido adiposo.

Por supuesto, las mujeres tendrán diferentes antojos y obviamente, van a comer de manera distinta” dijo la Dra. Jennifer McGurk, dietista especializada de Nueva York.

¿Hay que cumplirlos?


“Si tienes diferentes antojos a lo largo de tu embarazo y aún puedes comer bien, con diferentes grupos de alimentos y llevas una dieta balanceada en general, diría que no hay nada de malo en cumplir con tus antojos.

Pero si comes helado todos los días para la cena, deberías ver si puedes obtener un poco más de alimento para ti y para el bebé” sugiere McGurk.

Fuentes consultadas: Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU., Health.com.
Vía: HolaDoctor.