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La isla mexicana habitada por lobos marinos

La isla mexicana habitada por lobos marinos

Las puertas del paraíso solo se abren de noviembre a abril. Concluido el tiempo, todo aquel mortal que logró entrar debe ser “expulsado” a su realidad de la misma manera como llegó: a bordo de un catamarán. Eso es lo que significa conocer Camp Cecil, un campamento de lujo que renace cada seis meses en una de las dos islas principales del Parque Nacional Archipiélago Espíritu Santo.

Este santuario natural protegido por la Unesco, le pertenece a Baja California Sur. Y, para dormir frente a sus aguas de color turquesa, flanqueadas por acantilados de origen volcánico, se debe zarpar desde la ciudad de La Paz o del Pueblo Mágico de Todos Santos.

Hacia la aventura sibarita


Un pequeño y exclusivo equipo de expertos en naturaleza se encarga de hacer tu traslado acuático y acompañarte durante toda tu estancia en el campamento.

Minutos antes del arribo, se hace una escala en medio del inmenso mar para que conozcas a uno de los tantos habitantes famosos de la Isla Espíritu Santo (el principal del archipiélago): el tiburón ballena.

Tú decides cómo tener tu encuentro con el pez más grande del planeta, esnorqueleando o montado sobre una tabla de paddle surf para seguir su nado sereno. La experiencia solo tiene una duración de dos horas. Después, el catamarán debe continuar el viaje.

Mientras más te acercas a tierra firme, más definida será la forma de media luna que tiene el pequeño oasis donde dormirás un par de noches. Su nombre es Playa Gallo y su ubicación es inexistente en todos los mapas.

A lo largo de un kilómetro de arena fina y blanca se montaron ocho tiendas de campaña poco convencionales: con paredes y techo de lona, cama king size, tumbonas de mimbre, candelabros de madera y electricidad. Solo unos cuantos pasos separan tu suite del mar.

Afuera, hay mantas sedosas y cojines mullidos sobre la arena, por si te dan ganas de tumbarte a ver los amaneceres y las puestas de sol. Y, a un costado de la entrada de tu tienda, hay un kayak para que puedas explorar los alrededores de la playa.

Danza con lobos... marinos


Dedica tu primer día de viaje a descansar y a probar las especialidades culinarias que un chef privado cocinará para ti. El menú siempre incluye frutos del mar recién pescados.

Al día siguiente, al amanecer, los guías organizan una expedición hacia La Lobera, un islote habitado por una colonia de lobos marinos acostumbrados a la presencia humana. Sin embargo, por seguridad de los visitantes, ésta permanece cerrada durante la época de apareamiento (de junio a septiembre), cuando los machos suelen ponerse agresivos.

Madrugar tiene su recompensa: antes de las 10 de la mañana, La Lobera está libre de embarcaciones turísticas, por lo que los huéspedes de Cecil tienen la oportunidad de sumergirse con los mamíferos en total exclusividad.

Saltas al mar con aletas y visor. El agua está fría, pero el staff te proporciona un traje de neopreno para mantener tu cuerpo templado.

Las instrucciones para “danzar” bajo el agua con los lobos marinos debes seguirlas al pie de la letra: mantente a cinco metros de distancia del islote, guarda silencio y jamás los toques.

Caminata de mediodía


De regreso al campamento y después del almuerzo, nuevamente debes alistarte para la siguiente actividad: una caminata guiada entre los riscos para buscar pájaros bobo de patas azules —la misma especie que habita en las islas Galápagos, en Ecuador— y seguir las huellas del babisuri, mejor conocido como cacomixtle, cuyo parecido es al de un mapache, pero con la cara más pequeña y la nariz puntiaguda. La especie es endémica del parque Espíritu Santo.

Durante la excursión vas encontrando también diminutas playas vírgenes y solitarias. Una de ellas está habitada por tortugas verdes.

Los guías tienen preparada una sorpresa: en tablas de paddle, te adentras al mar para poder nadar con los quelonios.

Adiós bajo las estrellas


Después de una tarde ajetreada en los alrededores de la playa, una siesta al vaivén de las olas no viene mal. Si quieres bañarte, el campamento cuenta con duchas de agua caliente.

Mientras descansas, el chef hace un montaje especial para la cena con velas, flores y una fogata en la playa para una noche bohemia.

Al terminar de comer el postre, es momento de apagar toda fuente de luz y dejar que los guías te lleven a un espacio especial para contemplar la bóveda celeste.

Sobre la arena, cada huésped se sienta en su tapete correspondiente. Frente a éste hay una manta de algodón con la que se pueden cubrir, por si la refrescante brisa marina les provoca algunos escalofríos. Para todos también hay copas de champaña.

El alma de esta tertulia son los conocimientos sobre astronomía que dominan los guías : la noche transcurre aprendiendo cómo distinguir a simple una galaxia; a buscar la forma de Orión y cómo saber si una estrella está a punto de morir, de acuerdo al color de su destello.

Después de hurgar en los secretos del Universo, todos deben guardar silencio para tratar de escuchar el canto de las ballenas grises que, a principios de noviembre, llegan al mar de Cortés para reproducirse y dar a luz a sus crías. Este mar es el “acuario natural más grande del mundo”, así fue como el explorador y oceanógrafo francés Jacques Cousteau llamó al Parque Nacional Archipiélago Espíritu Santo, en el que ahora estás a punto de dormir profundamente.

¿CUÁNTO CUESTA?


Para acceder a Camp Cecil es necesario reservar un mínimo de dos noches. La experiencia incluye todos los traslados, alimentos y actividades. La única expedición que tiene costo adicional es el nado con tiburón bella. Tarifa: 350 dólares por noche por persona, si te hospedas del 1 de noviembre al 1 de enero. Después, el precio aumenta a 375 dólares. Para nacionales hay un tipo de cambio especial de 18.70 pesos. www.tosea.net

TIP


Las condiciones climatológicas pueden retrasar tu regreso desde el campamento a La Paz o Todos Santos. Por lo que se recomienda, no reservar ese mismo día el vuelo de vuelta a tu ciudad de origen.

Es mejor pagar una noche de hotel adicional.

EL DATO


El Parque Nacional Archipiélago Espíritu Santo forma parte de las islas y áreas naturales protegidas del golfo de California, también llamado mar de Cortés. Desde 2005, es Patrimonio de la Humanidad.

Vía: El universal.