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Trucos para bajar de peso sin dieta

Trucos para bajar de peso sin dieta

Estoy absolutamente convencida de que se puede bajar de peso sin dieta y te lo voy a demostrar. Simplemente tienes que moderarte un poco y valerte de algunos trucos para que las funciones de tu metabolismo se aceleren. Esto es lo que me ha servido a mí, espero que te sirvan y pases la voz. 

Toma tu jugo o refresco, pero diluido


Si por más que intentas no puedes dejar tu jugo de frutas o refresco, no te preocupes, empieza con diluirlo con un poco agua y hielo. Poco a poco te acostumbrarás. Ve aumentando la cantidad de agua conforme te vayas habituando al sabor. Un día verás que podrás beber sólo el agua sin problema.

Ve la tele, pero siempre haciendo otra actividad


Nunca comas y veas la tele, porque eso te impide darte cuenta de lo que estás comiendo y solemos ingerir más alimentos. Mejor, cada vez que vayas a ver tu serie o programa favorito, realiza otra actividad. Por ejemplo, ordena la casa un poco, súbete a tu caminadora o bicicleta (que ya no sea sólo un perchero), prepara tu ropa del día siguiente… La idea es que no permanezcas inmóvil.

Mastica chicle, pero con moderación


El chicle sin azúcar puede ser un buen aliado contra la ansiedad y es muy válido utilizarlo, pero no te sobrepases porque también inflama el estómago y puede ocasionarte dolor o incrementar molestias gastrointestinales como la gastritis y la colitis. Úsalo, pero poco.

Agua tibia o té verde por las mañanas


Un excelente hábito es que al levantarte tomes un vaso de agua tibia o, si lo prefieres, una taza de té verde. Debe ser en ayunas. Te sorprenderán los resultados.

Engaña a tu antojo


Los sabores fuertes como la menta y el eucalipto pueden ayudarte a “engañar” a la ansiedad. Un dulce de menta sin azúcar te refrescará el aliento y atenuará las ganas de ir por golosinas. Ojo, debe ser sin azúcar para que no te engorde.

Llena tu estómago antes de comer


Unos veinte minutos antes de comer llena tu estómago con agua, así el volumen gástrico será menor (te cabrá menos alimento y te sentirás llena más rápido).

Comienza siempre por una ensalada


Casi siempre acostumbramos iniciar la comida con sopa de pasta, luego nos vamos con más carbohidratos como arroz o más pasta y seguimos con el plato fuerte. Modifica un poco tu menú. Inicia con ensalada o fruta, prefiere consomés y caldos a sopas de pasta y vete directo al plato fuerte (sin pasar por el arroz o espaguetti). Sólo con esto verás que comenzarás a bajar de peso.

No necesitas acompañar con pan tus alimentos


Los mexicanos estamos acostumbrados comer con pan o tortilla como acompañamiento a la comida, pero en realidad no es necesario. Si de plano sientes que “no puedes” eliminar esta costumbre porque “sientes que no has comido”, prefiere mil veces la tortilla al pan, es mucho más sana y engorda menos.

Sé consciente de lo que comes


De preferencia toma nota de lo que comes todos los días para que tú sola vayas haciendo un auto análisis de lo balanceada que es tu comida. Recuerda que NO estás a dieta, si quieres puedes ir hoy a comer unos tacos de carnitas o un par de rebanadas de pizza, el problema es cuando esos pequeños gustos, que debemos darnos de vez en cuando, se convierten en nuestra alimentación diaria. ¿Quieres una dona? ¡Cómetela! Sólo no te comas una dona todos los días.

Come sin culpas


Está comprobado que la culpa engorda. Si vas a comerte ese pastel de chocolate que tanto quieres, hazlo, disfrútalo, goza su aroma, textura y sabor. Cómetelo libre de remordimiento, pero con responsabilidad, esto quiere decir que lo disfrutes, pero teniendo en cuenta que mañana debes comer balanceado. Eso es lo que llaman quererse a uno mismo.

Mete la tentación en una bolsa


Cada vez que te ofrezcan una golosina o que tú misma vayas a la máquina de snacks por una, en vez de comértela, échala en una bolsa. No la mires. Haz el experimento una semana y al final saca la bolsa para que veas la cantidad de dulces que evitaste, te llevarás una enorme sorpresa cuando veas todo lo que estuvo a punto de entrar en tu cuerpo.

Vence la pereza


Cuando más flojera te de ir al gimnasio o a caminar, es cuando más tienes que ir. Oblígate a levantarte de tu asiento y a moverte. Verás que ya que estés en tu clase de zumba o de crossfit, disfrutarás sudar la gota gorda, pero en cuestión de ejercicio no lo pienses, sólo hazlo.

Vía: Me lo Dijo Lola.