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Los diferentes tipos de ansiedad social

Los diferentes tipos de ansiedad social

Aunque en México no hay cifras exactas de cuántas personas viven con ansiedad social, especialistas del IMSS aseguran que entre 2 y 7 millones de mexicanos han presentado algún cuadro clínico de fobia social. 

Un factor esencial para comprender este padecimiento es que afecta de forma diferente a las personas: algunos nos asustamos y suponemos que no tendremos nada interesante que decir en un entorno grupal. Otros se preocupan tan intensamente de que las personas noten signos de ansiedad (enrojecimiento de la piel, sudoración) que se vuelven aún más cohibidos y ansiosos.

Según el psicólogo David Moscovitch, esos son solo dos de los cuatro tipos de ansiedad social que las personas tienden a sufrir. Identificar cómo tu ansiedad tiende a desarrollarse puede marcar un mundo de diferencia al tratarla.

"Es muy útil identificar lo que te asusta acerca de lo que estás evitando. A menudo no es la situación en sí lo que la gente teme, sino lo que creen que sucederá en esa situación", dijo Moscovitch, quien trabaja en la Universidad de Waterloo en Ontario, Canadá.

"Usualmente hay una catástrofe imaginada que la gente cree que tendrá lugar si enfrentan la temida situación", le dijo a HuffPost. "Es importante que entiendan, como primer paso, que lo que imaginan es una catástrofe".

A partir de su investigación, Moscovitch identificó cuatro expresiones (o tipos) de ansiedad social:


  • Ansiedad sobre nuestras habilidades sociales y comportamientos;
  • Ansiedad por nuestra ansiedad;
  • Ansiedad por nuestra apariencia física;
  • Ansiedad por nuestra personalidad


Moscovitch ha descubierto que los cuatro tipos de ansiedad social tienen una cosa en común: la ansiedad se basa en nuestro miedo a que nuestro "defecto fatal" —algo sobre nuestra apariencia física, por ejemplo, o nuestras torpes habilidades sociales— se revele y nos haga ver estúpidos.

"Saber qué tipo de ansiedad social tienes es el primer paso para refutar la insistencia de tu cerebro de que no eres suficiente"
En su nuevo libro Cómo ser tú mismo: calma tu crítica interna y elévate por encima de la ansiedad social, la psicóloga Ellen Hendriksen analiza más la teoría y usa el término "la gran revelación" para describir nuestro miedo central con ansiedad social.

"Si bien el 'defecto fatal' se siente real, generalmente es inexistente, apenas perceptible, o no dará como resultado el duro juicio que anticipamos", dijo. "Saber qué tipo de ansiedad social tienes es el primer paso para refutar la insistencia de tu cerebro de que no eres suficiente".

Entonces, ¿cómo te convences a ti mismo de que eres, de hecho, lo suficiente, y lograr controlar tu ansiedad social? A continuación, los expertos analizan los cuatro tipos de ansiedad social y ofrecen soluciones viables.

Ansiedad sobre nuestras habilidades sociales y comportamiento


Si te quedas en silencio ante la mera sugerencia de "romper en pequeños grupos para la discusión" o evitas pequeñas conversaciones como la peste, tu ansiedad social probablemente esté centrada en tus habilidades sociales (o la falta de ellas).

"Quizás tengas miedo de no saber cómo mantener una conversación y te preocupa que, si hablas con otras personas, te encuentren incómodo y poco atractivo", dijo Moscovitch. "Imaginas que la gente te ridiculizará abiertamente o interrumpirá la conversación y se irá con una expresión de disgusto en sus rostros".

Mientras que su mecanismo normal para afrontar ese tipo de ansiedad puede ser escribir todo lo que dirá con anticipación, o encontrar un rincón en una fiesta para revisar su teléfono toda la noche, Moscovitch sugiere: ve a hablar con la gente, incluso tratándolo como si fuera un experimento social.

"Ten tantas conversaciones uno a uno como puedas". Practica mantener tu atención centrada en la tarea de escuchar a la otra persona y responder con lo que te venga a la mente mientras mantienes el contacto visual, dijo. "Mientras lo haces, reúne evidencia para apoyar o refutar la conclusión de que la gente te encuentra incómodo y desagradable".

Dicho esto, no autosabotear: solo porque te sientas ansioso o torpe al hablar no significa que seas percibido de esa manera. El hecho es que solo sabrás realmente cómo te perciben las personas al leer sus caras y el lenguaje corporal. ¿Hubo una expresión de disgusto en sus caras todo el tiempo que hablabas o parecían genuinamente interesados en lo que tenías que decir? ¿Se burlaron de ti o fueron sorprendentemente amigables?

A medida que experimentes, ten en cuenta este pensamiento: si fue grosero contigo, probablemente no tenga nada que ver contigo.

Ansiedad por la ansiedad


Cuando estás ansioso por estar ansioso, caminas sintiéndote como si estuvieras iluminado por un foco gigante, permitiendo que todos los que te conocen sepan que tienes ansiedad y que harás las cosas incómodas. Así es como se sintió el coach de vida, Ed Barton, durante el momento crítico de su ansiedad años atrás.

"Mi ansiedad por mi ansiedad era realmente mala", le dijo a HuffPost. "Mis mayores enemigos fueron los vasos sanguíneos en mi cara, que se dilatarían y se llenarían de sangre en lo más mínimo: alguien mirándome en el metro, pidiendo un café en Starbucks, una atractiva mujer que se movía a 20 pies de mí".

Cuanto más intentaba controlar los efectos físicos, más profundo se sonrojaría y más sudoroso se volvería.

"Cuanto más quería pasar desapercibido y fundirme en el fondo, más roja se ponía mi cara y literalmente corría el sudor, actuando como una especie de faro humano que atraía toda la atención hacia mí y aumentaba aún más el enrojecimiento y sudor", dijo. "La ansiedad social un círculo de retroalimentación negativa que no se acaba".

¿Cómo detener ese ciclo vicioso? Moscovitch recomienda pensar que las personas suelen estar tan metidas en sus propios pensamientos que probablemente ni siquiera noten lo que te ocurre.

"Si te involucras en la interacción social, casi todos a tu alrededor perdonarán esos pequeños signos de nerviosismo que tanto te preocupan", dijo. "Esas señales probablemente comenzarán a disminuir cuanto más practiques".

Ansiedad por nuestra apariencia física


Cuando tu ansiedad social se centra en tu apariencia física, el espejo no es tu amigo: lo miras y ves que tienes un grano gigante que no puede cubrir con ninguna cantidad de corrector, tu pelo es plano y grasoso incluso con champú seco, y tu atuendo no es el mejor.

Detén ese diálogo interno negativo. A menos que inventen un FaceTune para la vida real, todos tenemos nuestros defectos, y tú no eres diferente. Curiosamente, tus intentos de cubrir tus defectos pueden atraer más atención sobre ellos, dijo Hendriksen.

"Cuando nos alejamos de las personas o no nos presentamos porque estamos avergonzados de nuestra apariencia, nuestro comportamiento inadvertidamente envía el mensaje de que no queremos convivir, cuando realmente estamos solo ansioso"
"La cruel paradoja de la ansiedad social es que las cosas que hacemos para ocultarla — como exagerar el maquillaje, llevar el pelo sobre la cara, usar mangas largas en medio verano— a menudo se ve más raro que cualquier 'defecto' que 'estoy tratando de ocultar'", dijo.

No permitas que tu ansiedad social reduzca el tiempo de calidad con las personas que te importan. La próxima vez que tus amigos te inviten a tomar un trago entre semana, ve, incluso si tu vestido negro favorito está en la lavadora y tienes que usar algo más.

"Cuando nos alejamos de las personas o no nos presentamos porque estamos avergonzados de nuestra apariencia, nuestro comportamiento inadvertidamente envía el mensaje de que no queremos convivir, cuando realmente estamos solo ansioso", dijo Hendriksen.

Ansiedad por nuestra personalidad


Cuando tu ansiedad está centrada en tu personalidad, sientes que siempre eres la persona menos interesante en el lugar. Piensas que tu conversación es seca y aburrida, estás seguro de que a nadie le importa escuchar acerca de tu aburrido trabajo, y aunque lo hicieran, estás bastante seguro de que te verías incompetente y estúpido al explicar lo que haces.

Date un respiro: lo más probable es que tu monólogo interno de odio a ti mismo esté más que un poco deformado, dijo Hendriksen.

"Pregúntate a ti mismo: ¿esperas que las personas que conoces sean ingeniosas, interesantes, divertidas, por encima de todo, confiadas o fabulosas el 100% del tiempo? Por supuesto que no. Lo mismo va para ti", dijo. "La verdad es que intentar ser impecable resulta intimidante y sobrehumano. Tus debilidades e imperfecciones son entrañables, acogedoras y accesibles. Vívelas con orgullo".

Vía: Huffpost.