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Zapatos bajos, un peligro para tu salud

Zapatos bajos, un peligro para tu salud

Con la llegada del buen tiempo, es hora de sacar las sandalias, zapatillas, bailarinas y compañía. Ligeras, finas, agradables de llevar... parece que huelen a verano pero ¿acaso son buenas para nuestros pies?

Si bien se habla mucho del impacto de los tacones altos sobre los pies y las articulaciones, no se habla tanto de cómo influye el calzado plano en nuestra salud podal.

"En primavera, muchas mujeres vienen con problemas ligados al uso de zapatos planos. Es algo muy temporal y vinculado a la moda", explica a la edición francesa del HuffPost Marie-Aude Munoz, cirujana del pie y del tobillo en Montpellier (Francia).

Mala repartición del peso en el pie


Sandalias planas o con suela de corcho, zapatillas, chanclas... todos estos tipos de calzado difieren entre sí, pero tienen un punto en común: su suela es completamente plana. Y esto tiene alguna consecuencia en nuestros pies.

Cuando se planta el pie en el suelo, el movimiento se descompone en tres tiempos, o más bien en tres apoyos, "ungulígrado, plantígrado y digitígrado", enumeraClaude Hertuas, podólogo jubilado y presidente de la Asociación para el Desarrollo de la Podología en Francia (ADP). "Imagina a una persona que pesa 80 kilos. Al principio, los 80 kilos se apoyan en el talón. Luego, se reparten entre el talón y la parte delantera del pie, de manera desigual, con unos 45 kilos en el talón y 35 kilos en la parte delantera", explica.

Es esta diferencia de distribución del peso lo que plantea, en parte, problemas. El simple hecho de plantar el talón y de extender el pie siguiendo el movimiento de la marcha puede causar tensiones y tendiditis. Según Marie-Aude Munoz, los pies no son los únicos afectados. "Ocurre lo mismo con la espalda. Espalda, isquiotibiales, tendón de Aquiles, talón, membrana plantar... Todas estas estructuras están unidas como un hilo. Pero, con el tiempo, este se desgasta", señala.

Chanclas y bailarinas, peor que las zapatillas


Entre las posibles consecuencias patológicas, se encuentran la aponeurosis plantar —una inflamación de la membrana también conocida como "fascia plantar"— y la tendinopatía del tendón de Aquiles. La tensión suele recrudecerse a la altura del tendón y de la membrana plantar.

Evidentemente, no todos los zapatos de suela plana plantearán estos problemas; hay algunos peores que otros. Para la podóloga Annie Chaussier-Delboy, más que las zapatillas planas, son las chanclas y el calzado abierto por detrás los más conflictivos. "Provocan microtraumatismos a la altura del talón, porque este no se posa nunca en el mismo lugar", explica. Las bailarinas tampoco son buenas para el pie, ya que son "demasiado planas, muy finas y producen un desequilibrio en el pie". Según esta experta, las zapatillas son las menos culpables de estas tres categorías, mientras que para Marie-Aude Munoz, apenas hay diferencia.

Entonces, ¿qué se puede hacer? ¿Tirar todos los pares de zapatos estivales? No necesariamente. Para la cirujana, lo ideal es, por un lado, ir alternando calzado plano con cuñas y, por otro, estirar bien para evitar tirones y prevenir riesgos.

Sea como sea, la suela óptima para el pie no es plana. "La mala distribución del peso en el pie puede corregirse con un tacón de dos o tres centímetros", aclara Claude Hertuas. Con esos centímetros de diferencia, el peso del cuerpo se sitúa menos en la parte trasera del pie. De este modo, "el paso es menos cansado y el cuerpo se esfuerza lo menos posible", coincide Marie-Aude Munoz. Otra posibilidad es utilizar plantillas. Y, por lo demás, bastaría con adquirir un buen par de zapatos de calidad.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EU.
Vía: R.S.V.P.