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7 rasgos de una persona emocionalmente madura

7 rasgos de una persona emocionalmente madura

¿Qué significa ser una persona madura? No es necesario que exista un estudio para afirmar que la edad y el tiempo tienen poco que ver con la madurez. Así como hay muchos jóvenes con características de una persona mayor, hay también personas adultas que tienen actitudes infantiles.

La madurez pasa por la forma en que actúas e interactúas con el mundo que te rodea. Hay aspectos de la infancia que son muy valorados, por eso tampoco se trata de una negación de esa etapa. Para que te quites las dudas, hay ciertos rasgos que definen a una persona emocionalmente madura.

¿Los tienes?

1. Conciencia de sí mismo


La madurez crece a partir de la conciencia: la toma de conciencia de uno mismo y de las acciones que se llevan a cabo. Ser consciente de sí mismo significa que puedes verte a través de los ojos de un observador. Y que además puedes adoptar una postura algo neutral para observar tus pensamientos, acciones y emociones antes de aplicarles un filtro racional. Esencialmente, se trata de construir una comprensión de tu personalidad, conocer tus fortalezas y debilidades, tu potencial y limitaciones.

2. Autocontrol


Una vez que hayas establecido una sólida conciencia de ti mismo, estarás mejor posicionado para ejercer un grado de autocontrol. Podrás identificar los impulsos que se acumulan en tu mente y resistir la tentación de actuar sobre ellos. Esto podría, por ejemplo, ser la diferencia entre enojarse y mantener la calma cuando alguien hace algo que no te agrada.

3. Responsabilidad


Cuando alcanzas un cierto nivel de madurez, captas la importancia que tiene la responsabilidad. Aceptas que todos somos responsables de nuestras elecciones y aceptas las consecuencias de tus acciones. Una persona así ya no vive pasivamente en el mundo: toma medidas para cambiar su situación cuando sea necesario.

4. Humildad


Consideras que eres una persona humilde y modesta que nunca está por encima de los demás (ni por debajo). Comprendes que todos nacemos iguales y todos morimos igual, y que no existen las comparaciones porque nadie está por encima de ti, ni por debajo de ti.


5. Autoaceptación


Logras aceptarte a ti mismo por lo que eres y tratas de mejorar y crecer como persona. La madurez te permite quedarte en el presente y visualizar todos los eventos pasados que te han hecho daño para hacer las paces con ellos.

6. Gratitud


Junto con la aceptación de ti mismo viene un sentido de gratitud por todas las cosas maravillosas que existen en tu vida. Desarrollas la capacidad de ver los inmensos beneficios y el valor de grandes y pequeños logros. Estás agradecido por las personas con quienes compartes tu tiempo, por tus necesidades básicas que se satisfacen a diario, por las experiencias que disfrutas y el regalo de la vida misma.

7. Compasión


Un efecto secundario de ser agradecido es que sientes más empatía por los demás. Una persona madura no puede evitar desear el bien a quienes lo rodean y tratar de ayudar de cualquier manera que pueda. Están en sintonía con lo que los rodea y sienten el dolor de los demás como si fuera propio. Lo que dan es de corazón y no buscan recompensa o reconocimiento por la amabilidad que muestran.

¿Puedes identificar algunos de estos rasgos en tu vida? A lo largo de la vida se trabaja en cada uno de ellos porque, de hecho, el aprendizaje nunca termina.

Por: NOELIA FARIAS.
Vía: iMUJER.