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Frases que ponen en peligro a tus hijos

Frases que ponen en peligro a tus hijos

No existe un manual para ser padres, pero no hay duda de que lo hacemos lo mejor que podemos. Sin embargo, a veces en esa buena intención se nos escapan algunas cosas que podrían resultar contraproducentes. Es decir, podemos darles consejos que en determinadas circunstancias podrían perjudicarlos.

Por supuesto, estas frases no las decimos con la intención de dañarlos, ¡al contrario! Muchas de ellas las escuchamos de nuestros padres y abuelos, por lo tanto consideramos que son correctas y nuestros pequeños también deben acatarlas.

No obstante, debemos detenernos a reflexionar si las estamos diciendo de manera correcta o es necesario hacer algunos ajustes para que no tengan un resultado negativo y pongan a nuestros hijos en riesgo. Toma nota de cuáles son las cinco frases más comunes que pueden poner en peligro a los niños.

No llores


Al usar frases como «No llores», «Ni te dolió» o «No es para tanto», le estamos transmitiendo a los niños la idea de que mostrar las emociones es algo malo y lo correcto es que las repriman y ‘se las guarden’. A futuro esto no traerá nada bueno; por el contrario, podría afectar su desarrollo emocional.

Es preferible utilizar frases como «¿Por qué lloras», «Sé que estás asustado, yo también, pero es mejor tranquilizarnos». De esta manera el pequeño se sentirá comprendido y aprenderá a manejar -no suprimir- sus emociones.


No preguntes, es cosa de mayores


Este tipo de frases no hará que la curiosidad de los niños disminuya o que dejen de pensar en un determinado tema. Al contrario, pensarán en acudir con alguien más para resolver su duda y eso puede resultar negativo si reciben información equivocada.

En lugar de soslayar sus preguntas, es mejor ofrecerles una respuesta adecuada para su edad. Es un error pensar que los más pequeños no se dan cuenta de lo que ocurre a su alrededor y no comprenden ‘las cosas de mayores’.


Obedece a los adultos


Parece lógico que los niños deban seguir las órdenes de sus padres, abuelos y tíos. Pero, ¿qué pasa si se encuentran con un señor o señora extraños en la calle? ¿Y si esa persona le indica que se vaya con él? ¿El niño hará lo que se le pide?

Con la frase anterior, los niños creerán que deben obedecer a cualquier adulto, ya que es una figura de autoridad. Es mejor indicarles algo como «Debes obedecer a tus padres», así como explicarles que si un adulto les ordena que hagan algo, deben consultarlo con mamá o papá.


Dale beso a fulanito, deja que sutanita te abrace


Este caso es similar al de obedecer a los adultos. Para prevenir el abuso sexual, uno de los temas más importantes es enseñar a los niños que nadie puede tocar su cuerpo sin su consentimiento ni hacerles nada que les haga sentir incómodos, aunque les digan que es correcto o es una demostración de afecto.

Lo anterior resulta confuso si los forzamos a dar o aceptar muestras de cariño, sobre todo de personas con las que no están acostumbrados a convivir (como tíos lejanos, amigos de la infancia, vecinos de familiares, etc.) La psicóloga María Elena Lara comenta al respecto: «Es preferible que aprendan buenos modales, como saludar o dar los buenos días, sin que eso derive en contacto físico necesariamente».

Mira a ese niño, se porta mejor que tú / ¿Por qué no eres como tu ese niño?


Comparar a tus hijos puede afectar su autoestima, pues les estás enviando el mensaje de que otras personas son mejores y ellos no hacen nada bien. Si deseas que sigan el ejemplo de sus hermanos mayores o de otros niños, puedes usar frases como «Tú también puedes hacerlo», «Inténtalo, si quieres a tu manera» o «Ya lo has hecho antes, puedes hacerlo de nuevo», entre otras.

Por: VANESSA MENA.
Vía: iMUJER.