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Estos errores son fatales si se cometen en la pareja

Estos errores son fatales si se cometen en la pareja

Tal vez, tienes la idea de que en el amor es todo color de rosas, sin embargo no siempre es así. Muchas veces, cometemos errores fatales que pueden costarnos la relación.

¿Quieres saber si estás cometiendo algún error? Sigue leyendo para enterarte.


Ser desconfiados


La desconfianza es la madre de todos los problemas. Si uno de los dos desconfía del otro y siente celos o piensa que su pareja lo va a engañar, eso no es sano. La vida en pareja debe estar plagada de confianza, sino la relación es candidata al fracaso.

No conversar lo suficiente


Una relación basada en el silencio no es buena para nadie. Si entre ambos no conversan y no tratan los problemas, es probable que tengan muchas cosas para decirse pero que ninguno se atreva a dar el primer paso.

No sé a ti qué te parece, pero para mí, no expresar los sentimientos o guardar secretos no es bueno en ninguna relación. Si la relación funciona como tiene que ser, los secretos no deben existir nunca.


Irse a la cama enojados


En lo personal, si hay algo que me molesta en una relación de pareja es discutir con mi esposo e irnos a dormir enojados. Soy de esas personas que piensan que lo mejor es tener una charla sincera y aclarar las cosas antes de ir a la cama. Ir a dormir enojados no es estimulante ni bueno para la pareja.


Las escenas de celos


Convengamos una cosa, las escenas de celos teatrales son desagradables, no solo para quienes las viven, sino también para el resto de las personas que están presentes.


Los malos tratos


Cualquier tipo de mal trato debería estar prohibido en una pareja que se precie. No importa de qué se trate, un silencio acusador, un mal gesto, insultos o golpes en el peor de los casos. Cualquiera de estos puede ser el motivo para que la relación naufrague hacia el fracaso sin ningún tipo de retorno.

Estos problemas de pareja sin lugar a dudas pueden hacer que tu relación termine. Conversen los problemas, confíen en el otro y sobre todo, ¡ámense!

Por: MARCELA ANTONACCI.
Vía: iMUJER.