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Este podría ser un extraño síntoma de depresión en tus niños

Este podría ser un extraño síntoma de depresión en tus niños

La depresión es terrible a cualquier edad, pero cuando se trata de un niño puede llegar a despertar nuestras más escandalosas alarmas. Aunque no lo creas, esta difícil enfermedad tiene síntomas que podrían presentarse fuera del cuadro común que solemos conocer.


El momento de comer


Un reciente estudio de Duke University tuvo como objeto de análisis a los niños a los que no les gustaban muchas cosas para comer. Estos investigadores concluyeron que este comportamiento tiene una alta conexión a padecer de depresión y de ansiedad severa.

Aseguran que el estrés que le causa al niño el momento de la cena puede ser perjudicial para él y su familia (hasta el punto de hacerla imposible), por lo que tienen el doble de probabilidades de sufrir de depresión y trastorno de ansiedad en el presente y su futuro.

Sin embargo, antes de que empieces a preocuparte por tu hijo selector de alimentos, debes saber que el estudio no dio resultados suficientemente fuertes como para establecer un patrón determinado. No todos los niños con estas actitudes hacia la comida sufren de ansiedad y depresión, solo hay cierta probabilidad de que lo hagan y (quizás) debido a la estresante situación en la que se ve envuelta la familia durante las difíciles comidas.

Sensibilidad y estrés


De hecho, Nancy Zucker, directora del Duke Center of Eating Desorders, asegura que este tipo de niños son más sensibles, así que tienen una vida llena de diferencias nuevas y emocionantes, pero también pueden alterarse con aspectos simples de la vida. A su vez es esta alta sensibilidad (fuera del hecho de no comer de todo) puede llevarlos a sufrir más de estas enfermedades.

Aunque esta clase de niños son bastante comunes, lo cierto es que este tipo de actitudes causan mucho estrés en la familia, lo que puede afectar el desarrollo del niño a nivel psicológico. Sin embargo, ser selectivo con la comida también puede ser una manera biológica (algo aumentada) de protegerse contra el envenenamiento.

Lo mejor es encontrar una manera en que puedan compartir en familia sin pasar por el estrés del alimento del niño, de esta manera estarán evitando toda una situación tensa que es negativa para todos. Quizá puedan compartir la merienda o el postre hasta que ya sepa comportarse en la mesa, porque como sabemos, algunos comedores selectivos nunca dejan de serlo.

Por: ANA VILLALOBOS.
Vía: iMUJER.