Lo Más Reciente

Mitos y realidades de los carbohidratos

Mitos y realidades de los carbohidratos

Todas lo hemos escuchado: si quieres bajar de peso, debes dejar de comer carbohidratos. ¡Error garrafal!

Una dieta saludable debe componerse, en orden descendente, de tres grandes grupos de nutrimentos: los carbohidratos, las grasas y las proteínas. Los carbohidratos deben componer aproximadamente el 50% de la dieta, pues de ellos obtenemos glucosa, que es básicamente la gasolina del cuerpo.

Estos se subdividen a su vez de acuerdo a su complejidad, que les otorga un índice glucémico. Ello representa qué tan rápido los carbohidratos de un alimento se absorben y se convierten en glucosa en sangre, lista para usarse.

Los más sencillos se absorben más rápido y tienen un índice glucémico alto. Suelen ser dulces, como el azúcar de caramelos o frutas muy dulces (p.e: plátano y mango). Con estos debemos ser cuidadosas. Si los consumimos en exceso y no realizamos actividad física, la glucosa que te aportan comienza a almacenarse en hígado y músculo, convirtiéndose posteriormente en grasa.

Los intermedios contienen almidón, que es una red de glucosas enlazadas y tardan un poco más en absorberse. Sin embargo, al cabo de un rato termina convirtiéndose completamente en azúcar y la historia se repite si no realizamos actividad física. Un ejemplo de este tipo de carbohidratos son las harinas refinadas: pan blanco, pastas, tortilla, papa y arroz blanco. A este grupo es al que se refieren las personas cuando hablan de “quitar los carbohidratos de tu dieta”.

Finalmente, tenemos a los carbohidratos complejos, que vienen en forma de fibra. Imagínala como una maraña enredada de glucosa con otras cosas. Ahora imagina a tu estómago tratando de desenredar esa maraña. La liberación de glucosa es más lenta, así que ésta se irá gastando conforma la vayas necesitando, evitando que se almacene y dejándonos sin hambre por más tiempo. Como no poseemos enzimas para digerirla por completo, parte de la fibra se desecha. Las verduras, las frutas, las leguminosas y los cereales integrales, como avena y salvado, pertenecen a este grupo.

Así que ahora ya lo sabes: si quieres bajar de peso, sólo tienes que disminuir tu consumo de carbohidratos simples y refinados, y aumentar el de complejos.


Vía: InStyle.