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7 cosas que las mujeres no podían hacer hace 100 años

7 cosas que las mujeres no podían hacer hace 100 años

En el siglo XXI, seguimos trabajando, mujeres y hombres, para garantizar una mayor igualdad de género -y definitivamente, todavía nos queda mucho por andar-. Pero si hay algo que tenemos que celebrar es que desde el siglo XX al XXI, las mujeres hemos conquistado muchos derechos que antes eran insospechables.

Todavía queda mucho por hacer y más derechos por conquistar, pero sí que vale la pena festejar todo lo que ya hemos conseguido.

1. Votar


Nueva Zelanda fue el pionero en permitirnos votar, en 1893. Pero lo cierto es que fue el único país que logró hacerlo con anticipación. Tuvieron que pasar muchísimos años para que en el resto del mundo pudiéramos gozar de este derecho.

En Estados Unidos fue recién en 1920 cuando las mujeres tuvieron la posibilidad de votar. En Latinoamérica, cada país tomó distintos caminos; Uruguay y Ecuador, entre 1920 y 1930, fueron los precursores en la materia.

Poco a poco, cada vez más mujeres pudieron acceder al voto y participar más activamente de la democracia, de la política y de la sociedad.

2. Tener una tarjeta de crédito a su nombre


Sí, al comienzo, no teníamos permitido tener una cuenta bancaria ni una tarjeta de crédito a nuestro nombre.

Recién en 1960, en Estados Unidos, se le permitió tener a una mujer una cuenta bancaria -con el permiso de su pareja- y luego en el 75, con la Ley de Oportunidades de Crédito, logró tener una cuenta bancaria y una tarjeta de crédito.

3. Ser astronauta


Por mucho tiempo, estuvo mal visto que las mujeres trabajaran. Su “principal” rol era el de ama de casa. Sin embargo, con el paso del tiempo, las mujeres comenzaron a desempeñarse en diferentes áreas laborales. No así en la NASA.

Si una mujer quería ser astronauta, era mejor que buscara otro trabajo u otro hobbie: el espacio no era un lugar para nosotras. Fue recién en 1979 cuando la NASA seleccionó a la primera mujer para ser astronauta.

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4. Mantener su trabajo si estaba embarazada


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Durante el siglo XX a la mujer embarazada en el trabajo se la veía como un estorbo. Por eso, si estaba esperando un bebé tenía grandes posibilidades de ser despedida.

En Estados Unidos eso cambió en el 78 cuando se aprobó una Ley de Discriminación. Lo mismo sucedió en Latinoamérica, aunque hasta el día de hoy muchas empresas son reacias a contratar a una mujer embarazada. Pero, hoy en día, si nos expulsan del trabajo por estar embarazadas, la justicia estará de nuestro lado.

5. Divorciarse


Pasaron muchos años antes de que las mujeres tuvieron la posibilidad de divorciarse; ese derecho solo estaba reservado a los hombres.

Costó pero se logró. En Brasil, recién en 1977 se le permitió a la mujer pedir el divorcio. Estados Unidos recién en 1969 lo permitió -en el estado de California-. Además, la violación en una pareja casada también tardó mucho en ser reconocida como tal.

6. Participar en las elecciones


No solo votar les fue difícil a las mujeres: también participar en la política y tener posibilidad de ser elegidas. En el Reino Unido, en 1919 una mujer fue elegida como diputada; y en Dinamarca, durante los años 20, una mujer fue electa ministra.

Pero hay que decirlo: la presencia femenina en la política todavía está muy renegada. Por suerte, varios países de Latinoamérica supieron y saben tener mujeres al mando.

7. Participar en el ejército


No solo fue difícil ganar el derecho a trabajar o a participar en la NASA: ingresar a las fuerzas armadas no fue tarea sencilla. En los países miembros de la OTAN las primeras mujeres en participar activamente del ejército lo hicieron en el 70, según la BBC. En las guerras mundiales, hubo varias participaciones de las mujeres en el ejército.

¿Sabías que las mujeres no podían hacer todas estas cosas en el siglo XX? El paso del tiempo y la lucha conjunta de mujeres y hombres permitió que se consiguieran más y más derechos. Todavía queda camino por recorrer, pero sin duda, el trayecto elegido es el correcto. Juntas podemos: todavía necesitamos mejorar nuestra situación para así disfrutar de una mayor igualdad de género.

Por: Valentina C.
Vía: iMUJER.