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Phnom Penh, descubriendo la capital de Camboya

Phnom Penh, descubriendo la capital de Camboya

“Una ciudad de edificios blancos, donde las agujas de oro y las estupas de piedra emergen entre la vegetación hacia el cielo azul”. De esta manera tan poética describió el viajero estadounidense Robert Casey su visita a Phnom Penh, la capital de Camboya, hace más de 80 años, pero la imagen no ha cambiado mucho desde entonces.

Es cierto que en la actualidad hay algunos edificios modernos y el tráfico rodado ha invadido las calles, pero a pesar de todo Phnom Penh conserva casi intacto su encanto y vitalidad, además de la elegancia de sus paseos arbolados y antiguas villas coloniales. La ciudad, levantada en la confluencia de los ríos Tonle Sap, Bassac y Mekong, mantiene su esencia mucho mejor que otras grandes ciudades del Suedeste Asiático, invita al paseo y regala al turista escenas típicas imposibles en otras capitales de la región.

Phnom Penh, descubriendo la capital de Camboya


Todo esto resulta asombrosos si tenemos en cuenta la agitada historia del país a lo largo del siglo XX, especialmente los años de la feroz dictadura comunista de los Jemeres Rojos, que arruinó el país y diezmó a la población. Inevitablemente, y a pesar de los esfuerzos, algunas de las cicatrices de ese periodo negro siguen siendo evidentes.

La mayoría de los lugares de interés de Phnom Penh se encuentran entre el río Tonle Sap y el Boulevard Monivong. Los turistas se divierten en el paseo fluvial de casi 2 km, lleno de comercios y restaurantes, y animado por artistas callejeros y vendedores ambulantes. Esta es la zona más cosmopolita de la ciudad, a dos pasos además de los grandes puntos de interés, como la Pagoda de Plata, hogar de una impresionante colección de estatuas de Buda, el Museo Nacional, el infame Museo del Genocidio o el Templo de Wat Phnom, en el antiguo barrio francés.

Muchos visitantes se quedan sólo un par de días en Phnom Penh como paso obligado antes de viajar a los grandes destinos turísticos de Siem Reap y Angkor. Hay, sin embargo, un montón de razones para quedarse.

Vía: Dónde Viajar.