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Tres pasos para superar una traición amorosa

Tres pasos para superar una traición amorosa

Tal vez te ha pasado... no te sientas mal al decirlo abiertamente, el capítulo de la traición de la pareja trasciende escenarios. Depende mucho de cómo lo hayas vivido y es realmente entendible que la decepción te inunde, más aún cuando se trata de la persona en la que confiaste demasiado. Para recrear este duro momento te haces mil preguntas, ¿por qué no me di cuenta?, ¿fue mi culpa?, ¿en qué momento sucedió?, ¿dejó de amarme?, ¿por qué no me lo dijo?, en fin un sinnúmero de cuestionamientos que no llegan a una respuesta cierta.



Sin embargo, Patricia Tomás escribió un artículo de Psicología donde cuestiona ¿cómo superarlo sin convertir el corazón en una piedra?, ¿merece la pena dar otra oportunidad?,¿podré volver a confiar aunque quiera? La respuesta final será única para cada persona. Nadie puede decidir por ti, pero estos tres pasos te ayudarán a lograr convertir el dolor en fortaleza y la confusión en claridad.

1) Ayuda a que "cicatrice" la herida de tu corazón


No hagas caso a tus primeros impulsos porque están recargados de sentimientos negativos, bien sea porque estás en shock (ralentizado e incapaz de pensar, como un zombi) o bien porque la emoción que te nace es demasiado intensa (y la idea menos malvada que se te ocurre es vengarte).

Date tiempo. Las reacciones emocionales son como reacciones químicas: la pócima burbujea y se transforma, y sólo al final queda la emoción verdadera. Sea cual sea, debes permitirla. La tristeza y la cólera están mal vistas en nuestra sociedad, pero debes hacer un duelo. Poca gente sospecha que lo más insano es precisamente lo contrario de lo que nos diría el sentido común: permanecer sereno. La serenidad autoimpuesta, 'por tratar de ser fuerte', te acabará generando resentimiento y puede que hasta te enferme físicamente.

2) Asimila la situación


No podemos resolver lo que no entendemos, y a veces lo que nos lo impide es aferrarnos en mantener nuestra vieja visión de las cosas. El sufrimiento siempre aparece por negarnos a aceptar la realidad. Aunque sea duro descubrir que tus pilares eran de cartón-piedra, ahora tienes la oportunidad de construir sobre roca en vez de en arenas movedizas.

Ábrete a comprender qué ha pasado. Juzgar lo hace cualquiera. No insistas más en la lealtad que se te debía, y pregúntate cómo ha pasado para poder comprenderlo.

Si lo necesitas y puedes, habla con la persona que te ha hecho daño y pídele total sinceridad. Para ti se ha violado algo que era inquebrantable, así que ¿en qué momento el otro dejó de verlo así?, ¿qué dice ahora si le preguntas por la lealtad que esperabas? Su respuesta te dirá qué es lo que ha valorado por encima de eso.

Necesitas nuevas piezas para tu rompecabezas. No temas escuchar. Después, ya con toda la información, retírate a valorar.

3) Sé honesta contigo misma


¿Merece la pena dar otra oportunidad? Lo cierto es que, aunque queramos, no siempre se puede. No te lo plantees como un dilema entre perdonar o no. Si te lo autoimpones por 'ser bueno', no serás honesto contigo, ya que 'perdonar' significa confiar del todo de nuevo y eso sólo se logra, y no siempre, con el tiempo.

Valora los pros y contras de continuar la relación y las opciones que se te ocurran. Es una cuestión de si compensa o no, así que también debes contestar a lo siguiente: ¿en qué condiciones estarías dispuesto/a a volver a confiar y en cuáles no? ¿qué valores o necesidades son innegociables para ti ahora, y cuáles aunque las prefieras, podrías permitirte no satisfacer? De nuevo, ponerlo todo por escrito ayudará a no olvidar ningún aspecto.

Luego, si la otra parte no está dispuesta a aceptar, al menos tus condiciones innegociables, será mejor dejarlo. Si no lo haces, será tu responsabilidad el estar consintiendo una relación que sabes que está destinada a fallarte.

Si escoger esta opción, posiblemente se deba a que te dominan algunos miedos (por ejemplo: a estar solo, a no valerte por ti mismo, a hacer daño a alguien, etc). Si te das cuenta de esto, alégrate de que esta experiencia te haya llevado a descubrirlos y no dudes en pedir ayuda profesional. Necesitas poder elegir libremente, teniéndote en cuenta a ti.

Por: Gabriela Vaca Jaramillo.
Vía: NuevaMujer.