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Gordo... ¿Naces o te haces?

Gordo... ¿Naces o te haces?

¿Te “pesan” los genes que has heredado de tus padres? Más que éstos, te pesan los hábitos de vida y la alimentación. Con deporte y una nutrición equilibrada es bastante factible. 




En una sociedad marcada por el sedentarismo y las extremas comodidades de la tecnología, en la que regalamos a nuestros pequeños (y mayores) motonetas, consolas de video, mandos a control remoto, etc., existe una creencia generalizada acerca de la predisposición a la obesidad. Todos hemos escuchado frases como “soy de huesos anchos”, “siempre he sido gordo y mi familia también”, “como poco, pero no paro de ganar kilos”. Pero, ¿qué hay de cierto en dichas afirmaciones?

En este artículo, con información de Sportlife, se van a derrumbar tales mitos con datos científicos. Al terminar de leer estas líneas verás que no todo depende de la genética, que en la mayoría de las ocasiones, ¡querer es poder!, y que la mejor receta contra el sobrepeso es el deporte, la constancia y la vida sana. La buena noticia es que cambiar es algo que está en tu control.



EL PESO DE LA HERENCIA


Si nuestros padres son obesos ¿estamos destinados también a serlo? ¿Qué peso tiene la herencia genética? Los estudios indican que la gordura es una enfermedad influenciada por el estilo de vida que seguimos, lo que comemos y los factores genéticos que aportan un porcentaje al resultado final. Uno de los trabajos que más luz arroja sobre esto es el de HERITAGE Family Study, que determinó la influencia de la actividad física sobre el sistema cardiovascular, metabólico y hormonal.

El estudio se llevó a cabo con familias sedentarias (de tres generaciones) y el resultado concluyó que los genes relacionados con la predisposición a ser obesos y sufrir enfermedades derivadas del sobrepeso determinaban en un 50% que lleguemos a padecer esos problemas. Es decir, el restante 50% depende de nosotros, de nuestro estilo de vida y de lo que comemos.

¿Por qué entonces es habitual ver a familias con clara tendencia al sobrepeso y otras que no? Más que por la herencia genética, los científicos determinan que esto se debe a la herencia social y al peso de las costumbres.

En líneas generales, y salvo excepciones, la gente con sobrepeso tiene un nivel de ingesta elevado, muy superior a su gasto calórico. Si además su nivel de actividad física es bajo, estamos dando muchas ventajas a los genes que determinan la predisposición a la obesidad.

Esos genes son los polimorfismos de FTO (Fat Mass and Obesity Associated). En otro estudio que recogía los datos obtenidos sobre más de 200 mil adultos y 19 mil adolescentes, se determinó que el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, colesterol, etc., aumentaba en las personas que no realizaban alguna actividad física. Sin embargo, en esas mismas personas el efecto del ejercicio era superior que en gente ya activa.

Es necesario desterrar esa idea tan popularizada que asume la mayoría y pensar que la obesidad no está determinada genéticamente al cien por ciento. Si todavía piensas que el ejercicio no supone tanto cambio para tu vida, te equivocas. Hay estudios que concluyeron que con un número elevado de horas de televisión se acentuaba la predisposición a la obesidad, mientras que a mayor tiempo dedicado al ejercicio, menor sería el efecto de la variación sobre el IMC. Vamos, ¡puedes desafiar a tu genética!

Gordo... ¿Naces o te haces?


¿“FOFISANOS”?


Últimamente se ha hablado mucho sobre si es posible padecer algo de sobrepeso y tener buena salud. Un reciente estudio realizado en Suecia ha demostrado que los “fofisanos” tienen mayor riesgo de padecer enfermedades que los sedentarios que se encuentran en su peso. Sin embargo, no todo es malo, ya que el ejercicio podrá beneficiarte de igual modo que a las personas sin sobrepeso y en poco tiempo gozarás de una mejor salud.

Ahora que llegamos al final del artículo, ya te habrás convencido de que a pesar de los genes, el esfuerzo y el trabajo salen ganando.

¿El gordo nace o se hace?, puede que una persona nazca con una mayor predisposición a ser beso, pero los condicionantes sociales, las costumbres y el estilo de vida pueden revertir esta situación.

Estamos de acuerdo en que tal vez cueste más trabajo, pero no dejes que te digan que no se puede. ¡Comienza a moverte!

NO TE EQUIVOQUES


Te contamos algunos de los errores más comunes para que no caigas en ellos:

SUDAR NO ADELGAZA. Evita utilizar prendas de neopreno o cualquier otra locura que te facilite la transpiración. El sudor es un proceso de termorregulación necesario donde sólo pierdes líquidos y sales minerales, pero no grasa.

DIETA SÍ, PERO EQUILIBRADA.
Para que una dieta funcione, las calorías gastadas no deben sobrepasar en más de un 25% a las consumidas. Por lo tanto, desconfía de los regímenes que te hagan perder más de 5-6 kilogramos al mes.

LOS PRODUCTOS MILAGRO NO EXISTEN.
 Ya hemos hablado antes de esto. Tratan de vendernos cosas que nos ayudan supuestamente a perder peso, sin dietas ni ejercicio; pero, ¿de verdad lo crees? Esas pastillas no cuentan con las certificaciones necesarias.

Estos productos pueden causar efectos negativos como: depresión, fiebre, enfermedades del corazón...

La verdad es que nadie adelgaza sin esfuerzo.

Por: Sportlife
Vía: VANIDADES.