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Actitudes imperdonables en una primera cita

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Primera cita. Hay nervios, ilusiones y el deseo que esta vez él o ella sea “la” persona esperada para empezar a construir una nueva historia. Algunas mujeres invierten horas decidiendo el vestuario; muchos varones se plantean cuál es la escenografía adecuada para la cita, entre tantas otras elucubraciones que hacen al encuentro.

Si los planetas se alinean, puede que nazca el amor. Salvo que se meta la pata de manera irremediable.

Estas son algunas cosas que pueden hacer que una primera cita sea la última:

Falta de higiene


Cualquier amor muere a causa del mal olor. Un reciente estudio de la Universidad de Western Sidney, Australia, determinó que la falta de aseo y el desaliño son consideradas las principales causas de la muerte del deseo, tanto en relaciones fugaces como en aquellas de larga data.

“Interrogatorios”


Una cosa es mostrar interés y otra, muy distinta, es someter al otro a una suerte de indagatoria policial. Lo ideal es que preguntes sin ser indiscreto; escucha más de lo que hables y trata de ser empático. No juzgues; no te gustaría que la otra persona lo haga contigo. Son dos mundos que recién se encuentran; déjalos fluir.

Actitudes “ahorrativas”


Si bien hoy en día es aceptado entre las nuevas generaciones pagar a medias - aún en la primera cita- , a las mujeres nos resulta muy atractivo que el hombre pague la cuenta en las primeras salidas. Lo ideal es, si el presupuesto es ajustado, invitar a un café o un helado pero la caballerosidad siempre es recibida con agrado.

Menciones recurrentes a relaciones pasadas


Ni hombres ni mujeres vemos con agrado que nos exhiban el catálogo de conquistas pasadas, relaciones amorosas ni sexuales. Es lógico que con el tiempo cada quien vaya sabiendo de la vida anterior de su actual pareja. Pero es de mal gusto hacer alarde de ellas, sea por inseguridad, para dar celos o por la razón que fuere.

Conductas descorteses


Puede que el encuentro no haya sido justamente hollywoodense. Pero eso no habilita a la grosería. Sea en una salida romántica o laboral, hay cuestiones de formas que no deben perderse. Acompañar a la mujer hasta la puerta de su casa o a tomar un transporte seguro de regreso a casa es una de ellas.

Alardes


Es bueno que te vaya bien con tus cosas, que ganes buen dinero y seas una persona deseada. Pero eso no te habilita a hacer gala de todos tus logros para tratar de impresionar al otro o, peor aún, para hacerlo sentir menos. Puedes compartir tu bienestar sin necesidad de jactarte de nada. Seguridad, sí. Fanfarronería, no.

Vía: Publimetro.