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Un sitio para el engaño

Un sitio para el engaño

Más de 30 millones de hombres están afiliados a un sitio social en Internet dedicado a la infidelidad .

Sandra, de 46 años, celebró su vigésimo aniversario de bodas convencida de que tenía el matrimonio perfecto. Su esposo Raúl era un hombre responsable, que la mantenía como si fuera una reina, y vivía para trabajar y proveerle todo lo necesario a su familia.

Pero un día, buscando en los bolsillos del traje de su esposo antes de enviarlo a la tintorería, Sandra halló algo fuera de lo común: un teléfono celular prepagado. ¿Para qué necesitaba Raúl ese teléfono, si tenía uno, que en ese mismo momento estaba conectado al cargador?

“No pensé lo peor; simplemente me dio curiosidad, y le pregunté. Pero no pasas 20 años al lado de un hombre sin conocer cuándo miente o cuándo está tratando de ocultarte algo”, dice Sandra. El breve titubeo de Raúl y el destello momentáneo de pánico en sus ojos fueron suficientes para alertarla.

“No fue fácil que me dijera la verdad. Al principio él insistió en que tenía ese celular de repuesto o para ciertos clientes…, pero yo ya estaba segura de lo que pasaba; solo necesitaba una confirmación. Todo cambió entre nosotros hasta que me confesó la verdad: compró ese teléfono para comunicarse con una mujer que conoció en un sitio social en Internet”.

Lo que descubrió Sandra fue algo que nunca imaginó. Su esposo era miembro de un famoso sitio dedicado a las personas casadas o comprometidas que buscan tener un affair con otra persona casada, sin ataduras y con total discreción.

El sitio fue lanzado por Avid Life Media en el 2001, en Canadá, y su lema va dirigido a la fibra más hedonista del ser humano: “La vida es corta. Ten un affair”. El lema le ha funcionado, pues de acuerdo con los analistas de los medios digitales y la última encuesta en el 2015, el sitio cuenta con más de 37 millones de afiliados en 46 países y recibe más de 124 millones de visitas al mes. Sus servicios están disponibles en más de 15 idiomas, incluyendo el chino, el hebreo y el coreano. El 70 por ciento de los usuarios son hombres, aunque el 30 por ciento restante tiene orígenes dudosos, pues la compañía ha sido demandada por exempleados que la acusan de crear falsos perfiles femeninos para dar la impresión de que el número de mujeres que participa es mayor del que en realidad lo hace.

Un sitio para el engaño


LAS REGLAS DEL JUEGO


A diferencia de Match.com o eHarmony, el modelo de negocio de este sitio se basa en comprar créditos en lugar de suscripciones mensuales. Las mujeres pueden enviar mensajes a los hombres de forma gratuita, pero los hombres deben pagar para leerlos. El sitio también cobra dinero para eliminar las cuentas. Por todo esto, ofrece una garantía: “Usted encontrará con éxito lo que está buscando o le devolvemos el dinero”.

Sin embargo, esa garantía está muy restringida por las condiciones, ya que es necesario comprar el paquete más caro, enviar mensajes “prioritarios” (más costosos), contactar a 18 miembros diferentes cada mes durante tres meses, participar en 60 minutos de chats por mes, etc. (¿Te imaginas cuántos matrimonios se salvarían si las personas invirtieran todo ese tiempo en mejorar su relación?).

En fin, que es un negocio basado totalmente en la infidelidad. Sin embargo, cuando Trish McDermott, la consultora que ayudó a fundar Match.com, acusó a ese sitio de “lucrarse con los corazones rotos, los matrimonios destruidos y las familias destrozadas”, su fundador aseguró que el sitio “es solo una plataforma social y no va a convencer a nadie de cometer adulterio”. Además, de acuerdo con ese señor, “los affairs ayudan a preservar muchos matrimonios”. La pregunta clave es: ¿qué clase de matrimonios? ¿Aquellos en los que un miembro de la pareja le oculta la mitad de su vida al otro?

“El engaño no salva las relaciones; acaba con la confianza y el respeto, que son la base del amor. El no me dio la opción de decidir si quería seguir con él bajo esas condiciones. Quiso tenerlo todo: la seguridad de un hogar estable y la emoción de una aventura. Actuó egoístamente para satisfacer lo que él llama sus ‘necesidades’...”, dice Sandra, quien optó por terminar su matrimonio.

Y ¿cuáles son esas “necesidades” imperiosas que llevan a más de 30 millones de hombres a buscar relaciones extramatrimoniales en un sitio social en línea? Una columnista canadiense se inscribió para descubrir el razonamiento masculino y halló que hay cuatro excusas fundamentales que ellos esgrimen para justificar el engaño:

1. “ESTOY ABURRIDO”. Esta es la excusa del típico narcisista que necesita experimentar la emoción de un adolescente enamorado para sentirse vivo. El problema es que en lugar de tratar de crear esas emociones con su pareja, las busca fuera de la relación. Por supuesto, la novedad pierde el “brillo” después de cierto tiempo… y el infiel sigue buscando la emoción de flor en flor. No tiene la madurez necesaria para aceptar que cuando la pareja se ama y trabaja en su relación, los fuegos artificiales del comienzo dan paso a sentimientos más profundos y duraderos.

2. “ES CULPA DE MI ESPOSA”. Ella trabaja dentro y fuera del hogar, atiende a los hijos, mantiene la casa, trata de ser una buena pareja..., pero aun así él no está satisfecho. A esta clase de hombre en ningún momento se le ocurre preguntarse qué papel juega él en los problemas de la pareja para, juntos, buscarles una solución. “Es culpa de mi esposa” es la excusa del “todo-me-lo- merezco” que no acepta su parte en las deficiencias de la relación.

3. “ESTÁ EN NUESTRO ADN”. Algunos infieles se justifican con la ciencia. Ellos aducen que los hombres son infieles por naturaleza, pues esta los obliga (¡pobrecitos!) a propagar su semilla indiscriminadamente. De todas las excusas que pueden dar, esta es una de las más tontas. El hombre no es un títere controlado por las hormonas (y si fuera así, no deberían tener el control del mundo); es un ser racional capaz de tomar decisiones, y casarse, tener hijos y formar un hogar es un compromiso en el que él entra libremente. De la misma manera, él —y solo él, no sus hormonas— decide deshonrarlo con el engaño.

4. “NO QUIERO DIVORCIARME”. Estos ejemplares tienen una larga lista de motivos por los que necesitan buscar el placer/el amor/la comprensión/la pasión al margen de su esposa. Y otra, igualmente larga, de por qué no pueden divorciarse: “La quiero, pero no la amo”. “Me quedo por los niños”. “Ella no sabría vivir sin mí”, etc. De nuevo: ellos no invierten su tiempo en mejorar su matrimonio, sino en disfrutar de una aventura sin compromisos ni ataduras. No piensan que al actuar como si estuvieran solteros le están robando ese afecto y esa atención a su pareja. Es la táctica de los que prefieren vivir la ley del embudo.

Ese sitio social en Internet ha sido demandado por exempleados y por usuarios desencantados; en agosto de este año fue invadido por hackers que amenazan con revelar públicamente las cuentas de los afiliados, y denunciado por asociaciones religiosas y familiares. Aun así, continúa activo… reclutando miembros y ofreciéndoles a los infieles un sitio para el engaño.

Por: G.B. Hernández.
Vía: iMUJER.