Lo Más Reciente

Cinco formas de detectar si una relación tiene algún futuro

Cinco formas de detectar si una relación tiene algún futuro

Seguro que a todos nos resulta familiar aquella situación en la que tras conocer a una persona, todo pareció funcionar y, en el momento inicial, podría convertirse en algo más que un simple capricho. Sin embargo, lo que en un momento era un prometedor comienzo acabó por convertirse en un final precipitado de una relación que, pensándolo en frío, era realmente complicado que pudiera cuajar.

Cuando conocemos a una persona y nos llama la atención, es bastante habitual que tendamos a exagerar los puntos en común y a minusvalorar todos los aspectos negativos. Es cierto que todos conocemos algún caso en el que la pareja ha salido airosa de las dificultades iniciales, pese a que nadie apostara un duro por ella. Con todo, estas son una minoría, ya que en materia de amor lo más posible es que triunfe aquello que desde un principio resulte más sencillo, aunque a veces queramos complicarlo más de la cuenta.

Para dejar a un lado los problemas y ser más práctico en materia amorosa, Theresa DiDonato, psicóloga y profesora en la Universidad de Loyola de Maryland muestra en Psychology Today, cinco señales que pueden ayudarnos a detectar con mayor facilidad si una relación está abocada, o no, al fracaso.

1. ¿Son realmente parecidos?


Esta es una pregunta que parece de fácil respuesta, pero a ver quién es el valiente que es capaz de responderla con frialdad e inteligencia cuando está conociendo a otra persona. Esto no quita que sea mucho más sencillo que triunfen a medio y largo plazo aquellas relaciones en la que existen unas mismas preferencias, gustos en común y personalidades que no choquen. Por tanto, a lo mejor es conveniente pararse a pensar y a plantearse algunas preguntas complejas, pero que pueden dar algunas pistas sobre el futuro desarrollo de una relación.

2. ¿Existe conocimiento mutuo del entorno?


Cuando se sale con una persona y se la introduce en los círculos más cercanos, como amistades y familiares, lo más normal es que se haga pensando en un mayor vínculo con esta persona. Nadie presentaría a sus padres a un rollo de una noche. Además, no nos engañemos, es mucho más sencillo que triunfe una relación cuando existe aceptación por las personas más cercanas y, por tanto, de mayor influencia.

3. ¿Existen más intereses más allá de una persona?


Es habitual que cuando se empieza a flirtear con una persona, esta tenga, de una u otra forma, varios frentes abiertos. Y esto no tiene por qué significar nada. Lo que sí que es más relevante es cómo evoluciona su actitud ante el resto de alternativas. Si sigue actuando de la misma forma con el resto, sopesa las otras alternativas o no tiene ojos más allá de esta nueva situación, lo más normal sería pensar que esta se entiende como una aventura. Al final, el compromiso está íntimamente relacionado con el nivel de atención que uno presta sobre el otro.

4. ¿Existe el temor a estar solo?


Este es uno de los principales riesgos a la hora de empezar una nueva relación. Las personas a las que las aterra la soledad tienden a conformarse con cualquier pareja, sin que tenga que ver con el nivel de afinidad que pueda tener, o lo feliz que pueda ser con ella. Esta actitud no va a facilitar la búsqueda de un nuevo acompañante. La exigencia es un aspecto clave a la hora de disfrutar de una relación verdaderamente satisfactoria.

5. ¿Cuál es la reacción ante la idea de compromiso?


En las relaciones, más aún en los comienzos, a menudo son más importantes los gestos e, incluso, algunos silencios, que las propias palabras. Es habitual que sin saber muy bien por qué, cuando se está a gusto con una persona, se trate de abordar, consciente o inconscientemente, algunos temas de conversación, como relaciones antiguas o intereses de cara al futuro. En cambio, cuando se quiere algo solo a corto plazo, se tratará de evitar este tipo de conversaciones. Incluso, cuando estas se produzcan se buscará una salida lo más honrosa posible. Este comportamiento es lógico cuando se quiere dar un paso más allá. En cualquier ámbito de la vida, lo normal es tantear el terreno antes de arriesgarse, mientras que si solo se quiere disfrutar de un momento de diversión momentáneo, lo lógico es dejar a un lado los quebraderos de cabeza.

Por: El Confidencial.
Vía: MSN.